viernes, 26 de octubre de 2012

Confesiones


Un poco de ron Castilla, jugo de parcha, cuatro cubos de hielo y un vaso bien frío. Pruebo mi poción moviendo el liquido en mi boca, como un buen vino, para saborearla al máximo. Mi iphone se conecta a las redes cibernéticas y llena el cuarto vacio con un poco de jazz. Me dejo llevar en un viaje por las trompetas. Lo único que me hace falta es un buen cigarro. Siento mi boca aguarse a la noción. Tomo otro poco de mi bebida para ayudar la fluidez de las palabras. Confieso, el gran secreto de todo escritor, no sé que estoy haciendo. No tengo plan, no tengo dirección, solo dejo que las palabras salgan de mis dedos al computador y cruzo los dedos para que tengan algo de sentido. Algunas serán buenas y muy coherentes, pero de seguro otras se coloran por el filtro y permanecerán como pequeñas imperfecciones en una obra que nunca aspiro a ser maestra.

Ya no quiero escribir más de mujeres. Me parece que el tema me agobia y aunque no lo crea ni yo mismo, me aburre. Tenía pensado un cuento de zombies en el espirito de halloween. Pero todavía no he podido cocinar aquella sopas de letras en un cuento coherente. Confieso que no tengo nada coherente en este momento. Escribo porque es lo único que sé hacer. Ni la comida, ni la bebida, ni los gritos, nada sacia este vació que siento. Son pequeños ataques de pánico y una soledad profunda que me arropa como una tormenta repentina. Extraño los días simple en donde vivía casi 18 horas de mi vida en la universidad. Ahí todo era simple, no había espacio para pensar ni para sentir, solo habían rizas, relajos, y buena compañía. Ahora tengo demasiado tiempo para pensar y muy poca buena compañía.

La única manera que sé explicar esto es usando un poco de química orgánica. Estoy en un estado de transición. Al momento estoy rompiendo aquellos enlaces que me formaron, que me dieron tanta seguridad, y me preparo para hacer enlaces nuevos. Pero temo a cambiar, a romper lo que soy, a no reconocer el producto final de esta reacción espontanea. No sé si estoy tomando las decisiones correcta, si estoy preparado....

Me aburro de estar en mi casa pero no encuentro el ánimo para salir de la misma. Mil veces he tenido mi teléfono en las manos pensando llamar a alguien, pero son muy pocas las veces que lo hago. No estoy acostumbrado a buscar de la gente, siempre he vivido bajo la comodidad que todos me buscan a mí, que me llaman y me dicen lo que vamos hacer.

Otro poco de ron con parcha para bajar las palabras que se quedan estancadas en mi garganta. No sé porque cuando escribo soy más honesto que cuando pienso. La mente engaña, pero mis palabra siempre vislumbran hasta las más oscuras sombras que no quiero descubrir.

La realidad es que estoy solo. Extraño a mis amigos y extraño estar en una relación. Sé que prometí no hablar de mujeres, pero que puedo decir... Extraño tener a alguien que me llamaba y me recibía con aventuras, besos y sonrisas. Busco re-crear/re-descubrir la experiencia pero a la vez me ato a mis inseguridades y a mi pasado y no me doy la oportunidad de conocer a nadie. No sé como termine otra vez en el mismo callejón de nunca terminar. Confieso que esto de la vida no es fácil y a veces por más que uno se propone no regresar a las malas costumbres, a veces la vida te cae encima y terminas estancado justo en el lugar al que le huías. Pero sé que las buenas costumbres están ahí también y que si en el pasado me levanté, ahora lo hare de nuevo.

Levantó mi trago y bebo por el regreso de Kevin, aquel que por ahora vive guardado en su casa, pero pronto renacerá de nuevo entre el mundo de las aventuras, la buena compañía, y sobre todo la conquista de una buena mujer. Mujeres solteras prepárense porque por ahí viene un buen hombre y mira, está tirando pa' matar.