domingo, 30 de septiembre de 2012

Un corto pero muy largo juego de póquer con ella


Ya no hay marcha atrás; Ya jugamos las cartas de la última mano y ahora queda repartir la fichas. Pasó el momento de la apuesta y sabes que, no importa quien ganó. Recojo mis fichas y me paro de la mesa sin despedirme. Este juego ya acabo. Ahora me toca apostar de nuevo. Esta vez las fichas se sienten pesadas, pero como dice aquella canción "pronto llegara el día de mi suerte." Hasta ese entonces seguiré jugando y apostándole a la vida.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Comenzar de nuevo...


Parece un millón de años desde la última vez que escribí. No sé como uno puede invertir tanta energía en lo superfluo. Ya es septiembre, el sol sale por el este y se despide por el oeste como siempre. Los días pasan siempre marcando exactamente 24 horas. Todo es diferente y a la vez exactamente como lo deje. Mi amigo opina que realmente nunca llegue de los Estados Unidos. Tal vez es por eso que siento que se me pierde la mirada en el horizonte. Tanto querer llegar para soñar desesperadamente con marcharme. La realidad es que siempre queremos más. No sé si esto es malo o bueno. Por un lado querer más es lo que crea la aventura, es el impulso que nos lleva a salir de lo cotidiano y no conformarnos con lo disponible. Pero también querer más puede llevar a un estado de inconformidad continua, de siempre estar en la búsqueda de algo mejor, y nunca disfrutar de lo que se tiene.

Se me pierde la mirada en el horizonte. Sueño con aquel vació por el cual me tiré en las Bahamas. Que rico sentir el latido apresurado de mi corazón exaltado, el golpe de agua fría tan pronto caí y sobre todo la pura felicidad de vivir una aventura. Aún no he cumplido todos mis sueños, pero sé que ya se acerca la hora de despedirme. A todos un abrazo y un buen beso. No estoy triste porque sé que a los que importa los volveré a ver otra vez. A los demás un abrazo porque aunque fueron temporeros fueron buenas amistades y me hicieron muy feliz. Todavía es muy temprano para las despedidas, y sin embargo lo único que tengo para decir es adiós.