domingo, 30 de septiembre de 2012

Un corto pero muy largo juego de póquer con ella


Ya no hay marcha atrás; Ya jugamos las cartas de la última mano y ahora queda repartir la fichas. Pasó el momento de la apuesta y sabes que, no importa quien ganó. Recojo mis fichas y me paro de la mesa sin despedirme. Este juego ya acabo. Ahora me toca apostar de nuevo. Esta vez las fichas se sienten pesadas, pero como dice aquella canción "pronto llegara el día de mi suerte." Hasta ese entonces seguiré jugando y apostándole a la vida.

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