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Glork racionalizaba y debatía con sus pasos cortos y pesados. Él cumplió su deber, obedeció a su rey. Pero igual traicionó a su futuro encargó. Bajo otras circunstancias ese niño sería el sucesor de Miguel. Aquel cuyo nombre Glork desconocía sería creador y Glork su fiel guardaespaldas y transportador entre mundos.
Afuera del gran bastión amurallado, Glork caminaba las lomas verdes. Sus pasos eran fijamente velados por la guardia perrera del rey.
"¿Por qué llevas los hombros tan pesado amigo?"
Glork dirigió la mirada hacia un caballero alto y delgado. Su armadura era en cuero, y en la espalda llevaba una lanza. Como todos los guerreros de la corona llevaba el rostro de perro. Él lo llevaba de la raza dóberman.
"¿Qué quieres Apolo?" le preguntó Glork.
"Tu falta de ánimo me preocupa. Estamos en tiempo de guerra y solo pretendo asegurarme que cada pieza ejerza al máximo," respondió el perro con una sonrisa no muy lejos de siniestra. Con pocos pasos acorto la distancia entre ellos y le dijo con voz baja, "Sabes que llegue a mi puesto de comandante por mi talento de olfatear traidores."
Glork mira a Apolo con odio y le dice tomando una postura erguida, "Galeón. Ese apellido ha estado ligado a los creadores desde el comienzo. Tú eres un sato. Apolo sin Nombre. Tu posición te la ganaste trepando sobre los cuerpos de aquellos que traicionaste. Mi querido Apolo, un día te llegara lo que te ganaste."
Glork empujo el perro a un lado y siguió caminando por los alrededores el castillo. Miraba las colinas que en viejos tiempo se llenaban de niños volando chiringas y cometas. Niños no muy diferente en edad al que acababa de sacrificar. Además miraba el gran cementerio de la corona y la costa del mar Atlántico. ¿Qué pensaría su abuelo? Glork dio un suspiro pesado mientras miraba el sol anaranjado sumergirse bajo el manto del mar.
"Aaaaaaaaaaaah"
Un poderoso gritó lleno de miedo penetra su estado aprensivo. Del castillo cae un niño hacia el mar rocoso. Glork corre hacia la muralla y se trepa. No va a llegar a tiempo. Se detiene y mira, esperando el golpe seco contra mar y piedra. En ese instante, un gigante murciélago vuela en forma de arco hacia el niño y lo pesca del aire enrollándolo en lo que parece ser un tipo de cola. Sobre el cuello del mamífero volador va sentado un pirata con un sombrero muy grande decorado con una sencilla pluma roja.
Más por instinto que otra cosa, Glork corre por la costa siguiendo al gran mamífero. El animal completa su transcurso de varias millas en segundos y aterriza de frente a un desagüe. Cuando Glork completa la carrera ya hace varios minutos que el pirata y el niño entraron al sistema alcantarillado. El animal se ha ido.
"¿Dónde están?" pregunta Apolo quien corrió detrás de Glork.
Glork considera sus palabras por un instante. "No estoy seguro. El animal aterrizo aquí, y luego siguió hacia el gran bosque."
"Entonces nuestra presa está o en el drenaje o en el aire. Interesante que no pueda olfatearlos en ninguno de los dos." Apolo mira hacia el cielo ya casi oscuro. "Ve detrás de ello por el desagüe. Le informaré al Rey y mañana temprano buscaremos en el bosque."
"No tomo ordenes de perros. Sin embargo, el honor me compela a traerle la cabeza del niño al rey. Ve y dile que no regresaré hasta haber cumplido dicha misión."
"Te deseo mucho éxito, amigo," dijo el perro sonriendo con malicia.
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