viernes, 22 de marzo de 2013

Redefiniendo la sexualidad humana


                Cuando vi este vídeo mi experiencia fue una híbrida de espanto y asombro a la vez. El mismo se titula Late Bloomers un cortometraje de Craig Macneill presentado en el Sundance Film Festival. Me llamó mucho la atención porque me transporto a aquella edad en donde no sabía nada sobre el sexo, el pene o la vagina... Va un poco con una entrada anterior en donde hablaba sobre el sexo y los diferentes nomenclaturas para las interacciones humanas. Aquí los dejo con el primer encuentro con el tema del sexo...


Fist of Jesus


Siempre he sido bien fanático de las películas de zombies. De mis favoritas son de las viejas o mejor dicho las clásicas. Entre estas vale la pena mencionar Braindead de Peter Jackson, La trilogía de Evil Dead de Bruce Campbell y la serie de George Romero. 

Recientemente ví un cortometraje de David Muñoz y Adrian Cardona que sencillamente es genial. Tiene elementos de Braindead, pero incorpora el Gore con la comedia de manera espectacular. El mismo se titula de Fist of Jesus y recomiendo que lo vean y que visiten la página de Facebook de la película. 




miércoles, 13 de marzo de 2013

Sobre el sexo, el amor y la desnudes


      Hace dos años pensaba que el sexo era amor. Para mí no podía existir una relación sexual sin antes no existir amor. Yo pensaba que el acto de estar desnudo era uno de suma intimidad y por lo tanto había que amar para compartir ese nivel de "desnudez" con otra persona. Sin embargo, con el tiempo aprendí que uno puede follar sin estar desnudo. El sexo puedo ser un acto puramente carnal entre dos extraños en donde solo se comparte ese instante y nada más. Entonces el amor no pinta nada en el sexo...

          Confieso que no sé. Nunca me gustó el afán de categorizar todo instante de interacción humana. Para mi cada beso, cada acaricia, cada pareja sexual es un instante. ¿Por lo tanto cómo podemos catalogar algo que existe fuera del tiempo? Yo me puedo besar un hombre. Entonces soy homosexual. Pero si luego me beso una mujer. Soy bisexual. Pero  si luego entro en una relación larga con una mujer. Soy heterosexual. La sexualidad no se puede definir. Pienso que uno sencillamente le atrae las personas a su alrededor. Claro está hay personas que no le atraen las mujeres, igual hay de quien no le gustan los hombres. Para mí eso es como al que no le gustan las altas, o las flacas. Son gustos personales que definen solamente las características que un individuo busca en su pareja o parejo. De que vale el afán con las categorías, no lo sé.   
         
Entonces hablemos de sexo. ¿Si dos personas tienen sexo son pareja, son amantes, son amigos? ¿Los amigos pueden tener sexo dentro de su amistad sin que esta cambie? ¿Y los hermanos, los familiares, las madres con sus hijos, los padres con sus hijas? Hay mucha teoría sobre lo que es una relación sexual saludable. A conveniencia usualmente una relación catalogada como saludable es heterosexual y monótona, perdón monógama.  ¿Pero a conveniencia de qué?
         
Cuando me describo dentro de los categoría sexual, pienso bueno hoy me gustan las mujeres. Me encantan las mujeres y sobre todo el sexo. Pero no sé a lo mejor algún día me tropiezo con un hombre muy guapo al cual sienta el fuerte deseo de chingar con él. ¿Entonces ese día seré homosexual?  No lo sé. Además conmigo la cosa se complica, al igual que con muchos no lo nieguen. Confieso que estoy sumamente atraído a la inteligencia. No quiero decir a aquel que ese sumamente intelectual con premios y reconocimientos. No a mi me atrae la inteligencia artística y conversacional.

¿Entonces una conversación es estímulo sexual? Sí. Hay muchas cosas que me aligeran el pulso. Pero cuando hablo con alguien que demuestra un gran conocimiento y me puede inspirar tanto con su arte, sus letras, sus fotos, sus experiencias de vida... En ese momento se jodió la cosa, sea hombre o mujer se prende aquel calor carnal y entonces no queda remedio más si no que saciarlo.

Hay muchos más que quiero escribir sobre el sexo, sobre el amor, sobre las parejas, la amistad y la desnudes. Pero por el momento quiero probar más, vivir más, pensar más, y luego lo escribiré todo.



sábado, 9 de marzo de 2013

Mi rutina final


Eran las seis de la mañana cuando sonó el despertador del celular inteligente.  Mi alarma sonaba, según la descripción del teléfono, como varios acordes de piano. Con los ojos hinchados y llenos de lagañas me dirigí al baño. Me lavé la cara dos veces con agua bien fría. El primer golpe de agua sirvió como un choque eléctrico que finalizó mi conexión con el mundo entre la realidad y los sueños. El segundo golpe frió recogió los estragos de la noche. Me cepille la boca y luego fui a la cocina a preparar el café. No desayune, tenía que asegurarme de llagar antes de las siete. Tampoco me preocupe mucho por la vestimenta ya que planificaba regresar directo a casa para intentar atrapar el sueño nuevamente.

Manejé mi carro por unos 30 minutos. En total pasé 18 semáforos en la carretera número 3. Tomé la salida y entre en la urbanización antigua de Country Club. Todas las casas eran viejas, de esas con las marquesinas largas y que usualmente llevaban dos planos. La casa a donde me dirigía era de una solo plano. El patio estaba alto, por lo cual puse en agenda pasar la máquina de cortar al otro día.

El piso de la casa tenía unas lozas negras manchadas con una costra de polvo que ni la máquina de presión de agua podía recoger. Las paredes blancas vestían con el traje gris del olvido. Caminé hacia la cocina para encontrarme con el reguero diario de comida, hormigas y basura que amanecían sobre la mesa. Como un veterano me enfrente contra el reguero ignorando el cosquilleo de las hormigas que trepaban por mis manos. Primero voté toda la basura. Luego recogí toda la trastera y la lleve hasta el fregadero. Con el pote de Palmolive decoré los platos de ríos naranjas. Luego fui y busque los paños curados de Clorox y procedí a limpiar la costra de comida vieja de la mesa.

Una vez estaba satisfecho con la mesa tomé una hoya y la puse sobre la estufa eléctrica. Vertí un poco de leche fría y arrojé unos granos de avena. Con el interruptor a fuego medio vertí mi mezcla hasta que los granos de avena tomaron una consistencia deseable. Apagué la estufa y con la llave abrí el candado del gabinete. Tomé la caja de pastillas y puse la dosis apropiada de anti-psicóticos en dos tapas rojas, una para la mañana y la otra para la noche. La dosis nocturna la puse en el centro de la mesa en donde siempre la dejaba.

De la nevera saqué un galón de agua fría y lo vacié en un frasco vació. Al agua le añadí dos cucharadas de té en polvo y luego de mezclarlo vertí un poco en un vaso. Coloqué el vaso de té frío de frente a la única silla de la mesa. Al lado puse la dosis de pastillas mañaneras. Serví la avena en un plato cuadrado de color verde y coloque una cuchara dentro del mismo.

"¡Buenos días mama! Levántate," dije fuertemente desde la cocina. Repetí la frase varias veces hasta que escuche el crujir de la cama. "VOY," me respondió. Sus pasos retumbaron por la casa vacía hasta que se sentó fatigada sobre la silla. No le quité la vista hasta que me aseguré de que se tomara las pastillas. "¿Y los chocolates?" me preguntó con un tono que parecía más de niña que de una mujer de 44 años. Debido a su estilo de vida totalmente sedentario tenía un peso de casi 400 libras. Llevaba unas pijamas viejas y manchadas que apenas cubrían su peludo y gordo cuerpo. Su cabello negro y oscuro estaba largo y salvajemente enredado.

Me viré y saque dos Milky Way del gabinete y se los puse sobre la mesa. Mientras ella comía fui a trabajar con la montaña de platos que me esperaba en el lavadero. Con un cepillo restregué la costra de comida vieja. Mientras fregaba mi madre se levantó y me trajo su plato. Ella nunca llevaba los platos al fregadero. Permaneció cerca de mi respirando profundamente. Estaba un poco nervioso pero continúe lavando los platos.

"¿Dónde está mi dinero?" me preguntó violentamente. Antes de responderle tomó un cuchillo y lo entero en mi espalda. Su cuerpo era más grande que el mío. Bajo su peso no pude hacer mucho contra su navaja. Ella gritaba que le estaba robando todo mientras clavaba su arma en mi pecho. En ese entonces recordé las palabras del abuelo "nunca le des tu espalda a tu madre."

Para aligerar el pulso

Etruska me fascina por la energía que captura con su fotografía. Hay una libertad y una poderosa sensualidad detrás su trabajo que a mi me atrapa con un poderoso magnetismo al cual no puedo ignorar. Cada ves que admiro una foto de ella siento como una falta de aire y algo en el fondo del estómago que aún no he podido agarrar las palabras para describirlo. 

Cuando tuve la oportunidad de leer su blog descubrí que sus palabras, al igual que su fotos, me dejan sin aliento. Les recomiendo que visiten el blog, cuyo enlace esta en mi navegador, y dejen que su trabajo hable por si mismo. Además aquí adjunto su presentación publicada en el blog kuchi.fm. 

Etruska

No puedo describir la sensación que es dejarse inspirar por el arte. Les dejos con estos, me lamentó de aquel que cuyo pulso nunca se aligera al ver una foto o leer un buen pasaje de texto.