lunes, 9 de febrero de 2015

Lucía miraba el mar y yo la miraba a ella

         
http://luciarodriguezfotografia.blogspot.com.es/p/desnudo-erotica.html
  Con los años mi recuerdo de la cuidad se intervienen con los recuerdos de ella. Recuerdo los pasadizos entremetidos de aquella cuidad tan cerca del mar y termino pensando en los caminos secretos que trace sobre su piel. Nunca aprendí la diferencia entre respirar y suspirar.
       
     Una tarde cuando llegue a aquel hogar que compartimos, la vi. Estaba pensativa de frente a una ventana que daba al mar. Su cuerpo, enmarcado por unas cortinas color salmón, brillaba de oto­ño.

            Recuerdo los paseos por aquel camino que honra princesas, un largo estrecho que a un lado tenía la costa y al otro una gran muralla de un antiguo castillo. A veces cuando se ponía pensativa guardaba sus miedos detrás de grandes murallas. De joven, me sentía como conquistador que aún no había probado la derrota. Siempre pude conquistar su muros.

            Llevaba una blusa blanca de tela muy fina y nada más. Aquella blusa que compramos en la plaza a la esquina de la gran catedral. Era mi favorita. Me enloquecía como aquella tela alucinaba a su deleitosa piel, emborrachándome con sombras y relieves que conocía muy bien.

            Mis brazos la arroparon y mis manos exploraban la frontera entre tela y piel. Nunca aprendí la diferencia entre respirar o suspirar. Pero me gusta pensar que cuando pienso en aquella ciudad suspiro para luego respirar los recuerdos de su piel.  

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