![]() | |
| man at the bar by ~000moggy000 -deviantart.com |
Era un bar de esos como los usuales en donde comienzan las películas de
acción. La clientela, lo peor de lo peor, la escoria de la escoria. En su mayoría
eran hombres apestosos con ropa vieja llena de polvo, todos armados. Las
mujeres todas asesinas. Las lindas eran las peores, como una black widow seducían al hombre, tejiendo
la trampa sigilosamente para luego clavarlo a la muerte y chuparle toda la
esencia de su vida. La mayoría, aquellos que eran locales, ocupaban las mesas, entreteniéndose
con juegos de cartas y dados, a la antigua. Los extranjeros, los que solo
estaban passing through, estaban
sentados frente a la barra. Ellos siempre eran iguales, todos con la cabeza baja
para no llamar la atención. La mayoría bebían en silencio, pero algunos le
pasaban unos pesos al bartender a
cambio de algún pedazo de información.
Uno de estos últimos estaba tomando
whiskey, sin hielo. Llevaba unos guantes negros, de cuero, como los que usan
los motociclistas. Tenía una sonrisa arrogante y la mala costumbre de llevar su
mano derecha a la culata de su pistola. Parecía decirle a todos “vamos hombre atrévete
que lo que te espera es un balazo en el pecho”. Ese no era yo.
Como suele ocurrir en este tipo de
escenario, entraron dos policías. Ahora, esperarían que dijeron algo como: “manos
arriba” o “nadie se mueva”. Sin embargo, lo que paso fue que uno disparo dos
veces. La primera bala acabo la vida de un tipo que trato de sacar su arma, la
segunda sirvió para sembrar el mensaje de estos no venían buscando cuentos. “Estamos
buscando al traidor Terrence Sinclair. Sabemos que estas aquí,” dijo el matón.
Era un hombre cuarentón de esos que se quedan casi calvos con lanitas rubias de
cabellera, pero que por amor al pelo no se las afeitan. A su lado había lo que
solo podía describir como un rookie.
No podía tener más de 17 años y aunque estaba bien entrenado, se le veía la
novatez en la cara.
Miré al guapetón que estaba al lado mío.
Sin hacer mucho movimiento saque un peso y con una pluma le escribí un mensaje.
Le di el peso a apreté la punta de mi Glock
contra su muslo. No era un tiro letal, pero dudo que el hombre pensara en
eso cuando sintió el frío de la pistola. Cuando leyó el mensaje me miro con los
ojos asustados.
“¡Oye tú!” llamo el
guardia calvo gestionando con la pistola a que se levantara del bar. “¿Qué
carajo pasa, que llevas en las manos?” preguntó amenazando con la pistola.
“Yo soy Terrence Sinclair” dijo. Lo
que paso después para muchos fue que estallo un cañón. Sin embargo, alguien entrenado
te dirá que sonaron dos cañones casi simultáneamente. El segundo tiro terminó
su trayectoria en el hombro del guapo, el primero clavó una bala en el pecho del
guardia. El policía joven no pudo distinguir el segundo tiro, por lo que
reacciono muy tarde y en vez de contraatacar, recibió un tiro mortal.
“Dijiste que no moriría,”
me suplico el guapo de rodillas mientras sujetaba su hombro ensangrentado. “Me
parece que estas muy vivo todavía,” le dije apuntándole con mi pistola. “Puedo
quitarte la vida todavía. Si te parece.” Temblando movió su cabeza de lado a
lado.
Mientras caminaba hacia afuera de la
barra nadie dijo nada. Nadie se movió a ayudar al guapetón. Estaba seguro de
que tan pronto saliera, la música reanudaría, alguien tiraría los cuerpos
afuera y todos beberían como si nada ocurrió. Ese es el tipo de mundo en el
vivimos ahora. Sangre por sangre. Solo sobrevive el que sigue las reglas de oro:
dispara antes de que te disparen, no confíes en nadie, nada es inmoral.

No hay comentarios:
Publicar un comentario