Eres como un disco rayado. En
alguna parte de mi vida me llenabas con tu dulce música y eras de mis
favoritas. Pero ahora, solo escucho el chillido de la misma historia, del
final. Es hora de cambiar el disco, de dejar atrás las canciones viejas. Fuiste
lo máximo de mi juventud, pero ya no soy el mismo niño que jugaba al amor eterno.
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