Te leo
nuevamente y me recuerdo de la chica que me fascinaba tanto. ¿Acaso me fascine
demasiado por el arte y no la escritora? Me enamore en poco tiempo de los versos,
de las palabras, de tus letras, pero no de ti. Siempre me ha fascinado como
todo puede cambiar tan fácilmente con el tiempo. No eres la primera que de un
día para otro me exila de su reino, y sé que no serás la última. Los días pasan
muy deprisa uno detrás del otro, y aunque confieso que te extraño, ya no hay
vuelta atrás. Aprendí que los días tachados no se pueden repetir, no se pueden
remediar y sobre todo no se pueden re-escribir. A pesar de todo, no sé perdió
nada sino las ilusiones de todo lo que pudo haber sido y lo que nunca será. Te
deseo lo mejor. Mi deseo para ti siempre fue tu absoluta felicidad. Por eso
quiero que escribas, que rías, que vivas. Pero también quiero que madures, que
crezcas, y que ames nuevamente. Espero que con el tiempo aprendas a alejarte de
todos aquellos que solo te hacen daños, a alejarte de las personas que te
anclan cuando tu quieres volar, y sobre todo a alejarte del que no te ama y
solo pretende usarte y nada más.
un último
beso,
Kevin
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