viernes, 8 de noviembre de 2013

Lucía


Etruska: deviantart.com
Recuerdo cuando vivía en la vieja cuidad. Parecía todo ser más sencillo, más accesible. Me fascinaba caminar por los paseos tablados, vivir con el perfume del mar, y sobre todo llegar siempre a la casa de ella. Se llama Lucía y vivía en el 22 de la calle Santos. Es una de esas chicas únicas; aquellas que te encantan pero que a la vez te vuelven completamente loco. Recuerdo una tarde cuando llegue del supermercado, me esperaba sentada sobre la mesa del comedor. Tan pronto la vi deje caer la compra como un niño entorpecido. Tenía unas medias largas y blancas que le llegaban hasta sus increíbles muslos, unas zapatilla negras como las de la escuela elementar y un libro. Su piel cremosa era lo único que podía ver. Claro y el libro que impedía que devorara el resto de su cuerpo desnudo. Miento si digo que no me éxito el hecho de que aquel libro fuese Lolita por Nabokov. Era el perfecto acompañante para su disfraz de niña escolar.

 "¿Todo bien?" me preguntó sabiendo exactamente como provocarme. Yo permanecía congelado de frente a ella. Sostuve la mirada de sus ojos color caramelo por solo un instante y luego recorrí todos los posibles pasadizos de su cremosa piel. Sostuve la mirada en sus generosos pechos, dos impecables montañas que prometían intoxicarme son su deleitable suavidad.

Ella llevó su mirada hacía su cuerpo. Sus labios de fresa se separaron en sorpresa y llevo el libro contra sus senos aplastándolos contra su cuerpo. "¡Me parece que estoy un poco escandalosa esta tarde!" La nueva posición del libro me dio acceso a sus increíbles muslos que estaban muy apretaditos y solo deslumbraban un pequeño triangulo negro.

Con solo unos pasos estaba de frente a ella. Le miraba sin tocarla. Cerro los labios y los remojo con su lengua, confeccionándoles un brillo tentador. Con el último paso separo sus piernas y sus muslos se encajaron sobre mi cadera. El primer beso fue tan lento que solo servía para echarle leña al fuego que estaba crecido.
 
"Tengo miedo, nunca he estado con un hombre tan mayor," dijo fingiendo voz de niña. Con ese comentario se acabo todo el pretexto de inocencia. Hicimos el amor sobre la mesa del comedor, chillando para compartir con la cuidad nuestra pasión.


Lucía fue la mejor parte de la vieja cuidad. Ella era la modernización de lo antiguo. Su curiosidad y sus pasiones siempre fueron fuentes de nuevas aventuras. Sin embargo, cuando me mude, no supe más de Lucía, ella era de la cuidad y yo fui solo un visitante que gozó explorar por aquellos pasadizos.  

domingo, 7 de julio de 2013

PB2 El caballero

ausbats.org.au
Sus pasos retumbaban por el pasillo desolado. Trataba de recordar un momento en donde sus pasos iban reforzados con el hierro de honor. No lo logro. Desde su servicio bajo el actual rey solo sentía vergüenza y traición. El silencio le permitía escuchar el desdén de su abuelo. El viejo, aunque ya hace mucho había fallecido, aún le reprochaba con sus sermones de deber y honor. Glork Galeón, su apellido y sangre lo marcaban como uno de los de los pioneros que cruzaron entre mundos. Además, fue su familia quien recibió la bendición de los dioses como guía entre mundos. Su deber era traer y proteger al creador tan pronto este cumpliera la edad de 10 años. Sin embargo, bajo la dictadura de Miguel, Glork trajo al próximo creador prematuramente. De esta manera el Rey-creador, Miguel, se aseguraba de finalizar del linaje de los creadores.  

Glork racionalizaba y debatía con sus pasos cortos y pesados. Él cumplió su deber, obedeció a su rey. Pero igual traicionó a su futuro encargó. Bajo otras circunstancias ese niño sería el sucesor de Miguel. Aquel cuyo nombre Glork desconocía sería creador y Glork su fiel guardaespaldas y transportador entre mundos. 

Afuera del gran bastión amurallado, Glork caminaba las lomas verdes. Sus pasos eran fijamente velados por la guardia perrera del rey. 

"¿Por qué llevas los hombros tan pesado amigo?"

Glork dirigió la mirada hacia un caballero alto y delgado. Su armadura era en cuero, y en la espalda llevaba una lanza. Como todos los guerreros de la corona llevaba el rostro de perro. Él lo llevaba de la raza dóberman.

"¿Qué quieres Apolo?" le preguntó Glork. 

"Tu falta de ánimo me preocupa. Estamos en tiempo de guerra y solo pretendo asegurarme que cada pieza ejerza al máximo," respondió el perro con una sonrisa no muy lejos de siniestra. Con pocos pasos acorto la distancia entre ellos y le dijo con voz baja, "Sabes que llegue a mi puesto de comandante por mi talento de olfatear traidores."

Glork mira a Apolo con odio y le dice tomando una postura erguida, "Galeón. Ese apellido ha estado ligado a los creadores desde el comienzo. Tú eres un sato. Apolo sin Nombre. Tu posición te la ganaste trepando sobre los cuerpos de aquellos que traicionaste. Mi querido Apolo, un día te llegara lo que te ganaste." 

Glork empujo el perro a un lado y siguió caminando por los alrededores el castillo. Miraba las colinas que en viejos tiempo se llenaban de niños volando chiringas y cometas. Niños no muy diferente en edad al que acababa de sacrificar. Además miraba el gran cementerio de la corona y la costa del mar Atlántico. ¿Qué pensaría su abuelo? Glork dio un suspiro pesado mientras miraba el sol anaranjado sumergirse bajo el manto del mar. 

"Aaaaaaaaaaaah"

Un poderoso gritó lleno de miedo penetra su estado aprensivo. Del castillo cae un niño hacia el mar rocoso. Glork corre hacia la muralla y se trepa. No va a llegar a tiempo. Se detiene y mira, esperando el golpe seco contra mar y piedra. En ese instante, un gigante murciélago vuela en forma de arco hacia el niño y lo pesca del aire enrollándolo en lo que parece ser un tipo de cola. Sobre el cuello del mamífero volador va sentado un pirata con un sombrero muy grande decorado con una sencilla pluma roja. 

Más por instinto que otra cosa, Glork corre por la costa siguiendo al gran mamífero. El animal completa su transcurso de varias millas en segundos y aterriza de frente a un desagüe. Cuando Glork completa la carrera ya hace varios minutos que el pirata y el niño entraron al sistema alcantarillado. El animal se ha ido. 

"¿Dónde están?" pregunta Apolo quien corrió detrás de Glork. 

Glork considera sus palabras por un instante. "No estoy seguro. El animal aterrizo aquí, y luego siguió hacia el gran bosque."

"Entonces nuestra presa está o en el drenaje o en el aire. Interesante que no pueda olfatearlos en ninguno de los dos." Apolo mira hacia el cielo ya casi oscuro. "Ve detrás de ello por el desagüe. Le informaré al Rey y mañana temprano buscaremos en el bosque."

"No tomo ordenes de perros. Sin embargo, el honor me compela a traerle la cabeza del niño al rey. Ve y dile que no regresaré hasta haber cumplido dicha misión."

"Te deseo mucho éxito, amigo," dijo el perro sonriendo con malicia. 

Entrada Anterior PB1

viernes, 10 de mayo de 2013

Poemas: Celebrando a mi mama con un poco de Julia


Ya pronto se acerca del día de las madres. Mi madre de sangre se la llevo la tormenta de la enfermedad mental. Pero, ya sea Dios, Destino o Suerte, fui bendecido por otra madre. Ella aunque no comparte ni una gota de sangre conmigo me crió y me ama. Para el día de las madres le dedico un poco de Julia de Burgos, Alta Mar y Gaviota:

Por tu vida yo soy...
en tus ojos yo vivo la armonía de lo eterno.
La emoción se me riega,
y se ensancha mi sangre por las venas del mundo.

No doy ecos partidos.
Lo inmutable me sigue
resbalando hasta el fondo de mi propia consciencia.

En ti yo amo las últimas huidas virginales
de las manos del alba,
y armando lo infinito
te quiero entre las puertas humanas que te enlazan.

En ti aquieto las ramas abiertas del espacio,
y renuevo en mi arteria tu sangre con mi sangre.

¡Te multiplicas!
¡Creces!
¡Y amenazas quedarte
con mi prado salvaje!

Eres loca carrera donde avanzan mis pasos,
atentos como albas
as sol germinativo que llevas en tu impulso.

Por tu vida yo soy
alta mar y gaviota:
en ella vibro
y crezco...


miércoles, 17 de abril de 2013

La prosa poética


No soy poeta.
Pues mi verso solo se asoma
para la conquista.

Cuando hay hembra
 en el horizonte
crece como cresta.

En ausencia,
es prosa que se posa
y permanece silente.

Entonces visto la prosa
con traje de estrofas,
tratando de animar la cosa.

Con coma aquí,
y punto allá
la disfrazo de poesía.

No le pido rima,
ni belleza inspiradora.
No le pido nada.

Por eso muere mi trova.
porque cuando nada se pide,
nada se da.


martes, 16 de abril de 2013

Aniversario (1)

Un Inicio



En abril del año pasado comencé con este proyecto de recopilar mis cuentos, historias, reflexiones. Con el paso del tiempo este espacio ha servido como herramienta para hacer y romper amor, como libro de cuentos y como diario reflexivo. En fin este es mi pasadizo, mi espacio en donde me doy terapia, en donde cosecho mis inspiraciones y lloro mis penas.

En su inicio no sabía si este espacio iba  a durar mucho tiempo. Este pasadizo comenzó como un impulso en donde pretendía acumular letras muy bonitas que sabía que mi vieja amiga leería. Aquellas letras eran espías ordenadas a cruzar la trinchera enemiga y seducir a mi querida amiga. Pero como dice la canción el tiempo paso, la amiga se fue, pero las letras se quedaron. Además aquí lloré dos mujeres, una muerte, un veneno mental, y muchos más. También escribí varios cuentos, y muchas anécdotas. Recopilé varias cosas que me intrigan y tal vez en donde no abunde mucho fue en la poesía.
  
En estos días la prosa no se me ha dado tanto como antes. Pero eso tal vez será otra entrada…
 
En fin hemos resumido un año, ahora nos queda especular sobre lo que nos espera al otro lado de la charca. Quisiera escribir más poemas, tal vez incluir unas entradas sobre mis poetas favoritos. Además quisiera terminar mis cuentos, sobre todo el Pergamino en Blanco. Escribir tal vez de un nuevo amor en la tierra lejana hacia donde me dirijo. Dejar de llorar las mujeres que ya no son parte de mi vida. Crecer y seguir obsesionado con las letras.

Un año más,
Kevin J.

Carta para uno mismo (1)



Cordiales saludos desde aquel rincón en tu interior que pretendes olvidar.
 
Te escribo para consolar tu dolor. Llevas puesta aquella máscara de sonrisa valiente tan apretadita que ya casi ni puedes respirar. A veces parece que te encargas de todos pero, ¿quien se preocupa de ti!? Pues me toca a mí recordarte que debes respirar. Si fuera médico te recetaría un viaje a aquella playa al lado del faro que tanto te gusta. Ve y deja atrás tus problemas aunque sea solo por unas horas. Recuerda que eres hijo del sol y la playa. Entrégate a tus padres y purifica las penas con el mar. Sé que no puedes llorar. Te duelen los ojos hinchados por todas esas lágrimas estancadas. Por eso, también te receto poesía para que alimentes el alma. Eres hombre de letras y la falta de prosa es falta de aire. Respira y llora. Llora la pérdida de tu abuela y sobre todo la pérdida de tu madre. Luego de las lágrimas comenzaras de nuevo. El tiempo creara cicatrices y pronto llegara lo que más anhelas. ¡Volaras! Dejaras atrás todo para vivir solo para ti, para tus estudios y  para tu felicidad. La gran aventura todavía te espera.
 
Llora y sana,
La voz silente de tu interior

viernes, 22 de marzo de 2013

Redefiniendo la sexualidad humana


                Cuando vi este vídeo mi experiencia fue una híbrida de espanto y asombro a la vez. El mismo se titula Late Bloomers un cortometraje de Craig Macneill presentado en el Sundance Film Festival. Me llamó mucho la atención porque me transporto a aquella edad en donde no sabía nada sobre el sexo, el pene o la vagina... Va un poco con una entrada anterior en donde hablaba sobre el sexo y los diferentes nomenclaturas para las interacciones humanas. Aquí los dejo con el primer encuentro con el tema del sexo...


Fist of Jesus


Siempre he sido bien fanático de las películas de zombies. De mis favoritas son de las viejas o mejor dicho las clásicas. Entre estas vale la pena mencionar Braindead de Peter Jackson, La trilogía de Evil Dead de Bruce Campbell y la serie de George Romero. 

Recientemente ví un cortometraje de David Muñoz y Adrian Cardona que sencillamente es genial. Tiene elementos de Braindead, pero incorpora el Gore con la comedia de manera espectacular. El mismo se titula de Fist of Jesus y recomiendo que lo vean y que visiten la página de Facebook de la película. 




miércoles, 13 de marzo de 2013

Sobre el sexo, el amor y la desnudes


      Hace dos años pensaba que el sexo era amor. Para mí no podía existir una relación sexual sin antes no existir amor. Yo pensaba que el acto de estar desnudo era uno de suma intimidad y por lo tanto había que amar para compartir ese nivel de "desnudez" con otra persona. Sin embargo, con el tiempo aprendí que uno puede follar sin estar desnudo. El sexo puedo ser un acto puramente carnal entre dos extraños en donde solo se comparte ese instante y nada más. Entonces el amor no pinta nada en el sexo...

          Confieso que no sé. Nunca me gustó el afán de categorizar todo instante de interacción humana. Para mi cada beso, cada acaricia, cada pareja sexual es un instante. ¿Por lo tanto cómo podemos catalogar algo que existe fuera del tiempo? Yo me puedo besar un hombre. Entonces soy homosexual. Pero si luego me beso una mujer. Soy bisexual. Pero  si luego entro en una relación larga con una mujer. Soy heterosexual. La sexualidad no se puede definir. Pienso que uno sencillamente le atrae las personas a su alrededor. Claro está hay personas que no le atraen las mujeres, igual hay de quien no le gustan los hombres. Para mí eso es como al que no le gustan las altas, o las flacas. Son gustos personales que definen solamente las características que un individuo busca en su pareja o parejo. De que vale el afán con las categorías, no lo sé.   
         
Entonces hablemos de sexo. ¿Si dos personas tienen sexo son pareja, son amantes, son amigos? ¿Los amigos pueden tener sexo dentro de su amistad sin que esta cambie? ¿Y los hermanos, los familiares, las madres con sus hijos, los padres con sus hijas? Hay mucha teoría sobre lo que es una relación sexual saludable. A conveniencia usualmente una relación catalogada como saludable es heterosexual y monótona, perdón monógama.  ¿Pero a conveniencia de qué?
         
Cuando me describo dentro de los categoría sexual, pienso bueno hoy me gustan las mujeres. Me encantan las mujeres y sobre todo el sexo. Pero no sé a lo mejor algún día me tropiezo con un hombre muy guapo al cual sienta el fuerte deseo de chingar con él. ¿Entonces ese día seré homosexual?  No lo sé. Además conmigo la cosa se complica, al igual que con muchos no lo nieguen. Confieso que estoy sumamente atraído a la inteligencia. No quiero decir a aquel que ese sumamente intelectual con premios y reconocimientos. No a mi me atrae la inteligencia artística y conversacional.

¿Entonces una conversación es estímulo sexual? Sí. Hay muchas cosas que me aligeran el pulso. Pero cuando hablo con alguien que demuestra un gran conocimiento y me puede inspirar tanto con su arte, sus letras, sus fotos, sus experiencias de vida... En ese momento se jodió la cosa, sea hombre o mujer se prende aquel calor carnal y entonces no queda remedio más si no que saciarlo.

Hay muchos más que quiero escribir sobre el sexo, sobre el amor, sobre las parejas, la amistad y la desnudes. Pero por el momento quiero probar más, vivir más, pensar más, y luego lo escribiré todo.



sábado, 9 de marzo de 2013

Mi rutina final


Eran las seis de la mañana cuando sonó el despertador del celular inteligente.  Mi alarma sonaba, según la descripción del teléfono, como varios acordes de piano. Con los ojos hinchados y llenos de lagañas me dirigí al baño. Me lavé la cara dos veces con agua bien fría. El primer golpe de agua sirvió como un choque eléctrico que finalizó mi conexión con el mundo entre la realidad y los sueños. El segundo golpe frió recogió los estragos de la noche. Me cepille la boca y luego fui a la cocina a preparar el café. No desayune, tenía que asegurarme de llagar antes de las siete. Tampoco me preocupe mucho por la vestimenta ya que planificaba regresar directo a casa para intentar atrapar el sueño nuevamente.

Manejé mi carro por unos 30 minutos. En total pasé 18 semáforos en la carretera número 3. Tomé la salida y entre en la urbanización antigua de Country Club. Todas las casas eran viejas, de esas con las marquesinas largas y que usualmente llevaban dos planos. La casa a donde me dirigía era de una solo plano. El patio estaba alto, por lo cual puse en agenda pasar la máquina de cortar al otro día.

El piso de la casa tenía unas lozas negras manchadas con una costra de polvo que ni la máquina de presión de agua podía recoger. Las paredes blancas vestían con el traje gris del olvido. Caminé hacia la cocina para encontrarme con el reguero diario de comida, hormigas y basura que amanecían sobre la mesa. Como un veterano me enfrente contra el reguero ignorando el cosquilleo de las hormigas que trepaban por mis manos. Primero voté toda la basura. Luego recogí toda la trastera y la lleve hasta el fregadero. Con el pote de Palmolive decoré los platos de ríos naranjas. Luego fui y busque los paños curados de Clorox y procedí a limpiar la costra de comida vieja de la mesa.

Una vez estaba satisfecho con la mesa tomé una hoya y la puse sobre la estufa eléctrica. Vertí un poco de leche fría y arrojé unos granos de avena. Con el interruptor a fuego medio vertí mi mezcla hasta que los granos de avena tomaron una consistencia deseable. Apagué la estufa y con la llave abrí el candado del gabinete. Tomé la caja de pastillas y puse la dosis apropiada de anti-psicóticos en dos tapas rojas, una para la mañana y la otra para la noche. La dosis nocturna la puse en el centro de la mesa en donde siempre la dejaba.

De la nevera saqué un galón de agua fría y lo vacié en un frasco vació. Al agua le añadí dos cucharadas de té en polvo y luego de mezclarlo vertí un poco en un vaso. Coloqué el vaso de té frío de frente a la única silla de la mesa. Al lado puse la dosis de pastillas mañaneras. Serví la avena en un plato cuadrado de color verde y coloque una cuchara dentro del mismo.

"¡Buenos días mama! Levántate," dije fuertemente desde la cocina. Repetí la frase varias veces hasta que escuche el crujir de la cama. "VOY," me respondió. Sus pasos retumbaron por la casa vacía hasta que se sentó fatigada sobre la silla. No le quité la vista hasta que me aseguré de que se tomara las pastillas. "¿Y los chocolates?" me preguntó con un tono que parecía más de niña que de una mujer de 44 años. Debido a su estilo de vida totalmente sedentario tenía un peso de casi 400 libras. Llevaba unas pijamas viejas y manchadas que apenas cubrían su peludo y gordo cuerpo. Su cabello negro y oscuro estaba largo y salvajemente enredado.

Me viré y saque dos Milky Way del gabinete y se los puse sobre la mesa. Mientras ella comía fui a trabajar con la montaña de platos que me esperaba en el lavadero. Con un cepillo restregué la costra de comida vieja. Mientras fregaba mi madre se levantó y me trajo su plato. Ella nunca llevaba los platos al fregadero. Permaneció cerca de mi respirando profundamente. Estaba un poco nervioso pero continúe lavando los platos.

"¿Dónde está mi dinero?" me preguntó violentamente. Antes de responderle tomó un cuchillo y lo entero en mi espalda. Su cuerpo era más grande que el mío. Bajo su peso no pude hacer mucho contra su navaja. Ella gritaba que le estaba robando todo mientras clavaba su arma en mi pecho. En ese entonces recordé las palabras del abuelo "nunca le des tu espalda a tu madre."

Para aligerar el pulso

Etruska me fascina por la energía que captura con su fotografía. Hay una libertad y una poderosa sensualidad detrás su trabajo que a mi me atrapa con un poderoso magnetismo al cual no puedo ignorar. Cada ves que admiro una foto de ella siento como una falta de aire y algo en el fondo del estómago que aún no he podido agarrar las palabras para describirlo. 

Cuando tuve la oportunidad de leer su blog descubrí que sus palabras, al igual que su fotos, me dejan sin aliento. Les recomiendo que visiten el blog, cuyo enlace esta en mi navegador, y dejen que su trabajo hable por si mismo. Además aquí adjunto su presentación publicada en el blog kuchi.fm. 

Etruska

No puedo describir la sensación que es dejarse inspirar por el arte. Les dejos con estos, me lamentó de aquel que cuyo pulso nunca se aligera al ver una foto o leer un buen pasaje de texto. 

jueves, 14 de febrero de 2013

PB1: Sobre el primer encuentro entre el niño y el Caballero de las Sombras


www.aceros-de-hispania.com





        Caímos sobre la carretera con un golpe seco y duro, como cuando cae una pana verde del árbol. El monstruo aparentemente cayo de pie. Sus manos rápido se encargaron de atraparme. La chica se tardo unos minutos en lo que se levantó. Cuando lo hizo de sacudió su vestimenta y levantó una gran nube de polvo.
       
Una vez todos estábamos de pie, caminamos. Me entró un dolor fuerte en las piernas pero temía demasiado como para quejarme. Trate de distraer la mente mirando el bosque que parecía devorar la carretera. La noche estaba viva con los ooohooo! de los múcaros y el tss tss tss de las alas de los murciélagos. Agotado lleve la mirada al cielo lleno de estrellas. Desde arriba nos miraba una luna que vestía más amarillo que de blanco. Ella bañaba el camino de luz queriendo ser sol de noche.
       
Como a la hora de caminar llegamos a un carro viejo. Era uno de esos de cuatro puertas de un color champaña. El monstruo abrió la puerta de atrás y me amarró con el cinturón de manera que no podía mover las manos. Él tomo el asiento conductor. 

"Te vamos a llevar a donde el Rey. Vas a salvar el mundo serás un héroe," dijo la chica con un tono casi alegre.

        A través del retrovisor espíe la cara del monstruo. Me sorprendí. Cuando me detuve a observarlo con calma vi facciones muy humanas escondidas detrás de su piel purpura y su jungla de pelo anaranjado. Tenía una nariz perfilada de esas que parecen gárgolas que se estiran lejos de un edificio. Su boca era pequeña y estaba muy apretada aferrándose a un silencio forzado, no muy diferente del mío.

"¿Acaso no habla?
"Lo que importa es llevarlo al rey," dijo Glork con finalidad.

        Luego de unos 30 minutos, el carro comenzó a brincar mientras pasaba por encima de unos adoquines. Subimos, muy cerca de la costa. Al otro lado de la carretera habían casas viejas, oscuras, con gente que miraba nuestro progreso escondida detrás de cortinas. Nuestro viaje concluyo frente a un castillo que por detrás lo que tenía era el inmenso y poderoso mar. Nuevamente tuvimos que caminar. Esta vez subiendo hacia la entrada del antiguo castillo. A lo lejos podía ver varios caballeros, su armadura brillaba bajo la irradiación lunar. Cuando nos acercamos noté con asombro que debajo de sus yelmos habían cabezas de puercos. El resto de su composición era humana, pero sus caras eran de piel dura y peluda como la de los cerdos salvajes. Su nariz era aplastada y larga. Además tenían unos poderosos colmillos. Dos de estos guerreros abandonaron su puesto y marcharon hacia nosotros.

"¿Este es el niño?" preguntó con un tono que me hizo sentir incomodo.
"Es él," le contestó Glork irritado.

        Uno de ellos me tomo por el brazo y me arrastró hacia dentro del castillo. Detrás de nosotros la armadura del otro cerdo sonada con sus pisadas pesadas. En el interior del castillo había una variedad de artículos de varias partes del mundo. Parecía que el rey era un gran aficionado de coleccionar objetos valiosos. Era por tal razón que su castillo me parecía más un museo de historia o arte que un castillo de batalla. Sin embargo, al subir varios piso noté que me había equivocado. Pude ver varios de los caballeros cochinos doblados examinando mapas. Además vi varias armas de guerra como espadas, arcos, escudos, y cañones y armamentos para lanzar bolas de hierro. A los lejos se escuchaba el chillido de espada chocando contra espada.  

        Seguimos subiendo hasta llegar a un cuarto muy pequeño bien arriba en el castillo. El mismo consistía de una sola silla, un trono altísimo enmarcado por banderines de guerra. Su escudo era un tenebroso dragón negro que escupía fuego verde. Sentado en el trono había un caballero del grande de Glork. Su armadura era negra como las escamas del dragón y el hierro había sido tratado para que simulara las escamas del poderoso réptil al que el rey veneraba. Su penacho era de un purpura oscuro que parecía más negro que púrpura. La cimera era de tal manera que simulaba la estructura del cráneo de un poderoso dragón. Llevaba tres pullas bien afiladas en cada hombrera y tres más en cada guantelete. Además la armadura llevaba diseños de fuego verde enredado como serpientes por varias partes de la misma.  

 "¿Este es el niño?" preguntó con el mismo tono del cerdo. Parecía reír bajo la cubierta de su yelmo. "Déjennos," ordenó. Los cerdo llevaron su puño contra el plato del pecho y se marcharon. Una vez estábamos a solas, extendió su mano derecha hacia la puerta. Sobre su mano abierta comenzaron a salir letras una seguida de la otra en una cadena sencilla y curveada. Una vez se termino la cadena, la misma se separó de su mano y se rompió en varios pedazos. Las letras se configuraron en el espacio hasta formar las palabras impenetrable y cerrado. Las dos palabras salieron disparadas hacia la puerta y tan pronto la impactaron se formo una cubierta de hierro que restringía la entrada o salida del cuarto.

        Luego el caballero llevo sus guantes metálicos a su casco y se lo quitó. El efecto fue de inmediato. Su armadura transmutó de un estado sólido a un estado gaseoso. El humo negro se dirigió sigilosamente al casco. El caballero despojado de su armadura perdió como uno tres pies de altura. Su cuerpo completo cambio al de un joven flaco de algunos 16 o 18 años. Su pelo era de color castaño y lo llevaba bien largo como los chicos roqueros. Llevaba una camisa con la insignia de una banda que no reconocí y mahonés oscuros.   

"¡En serio!" O sea que tú eres el supuesto héroe que va a derrotarme. ¿Tú? No los caballeros, no los piratas, ni la resistencia, tú. Un gordito de 6 años." No tenía 6 años pero pensé que no era una buena idea corregirlo.

"Bueno, mejor no dejarlo a la suerte. A mí me gustan las cosas a la segura." Una vez dijo esto extendió su mano derecha. Nuevamente comenzó a deslizarse una cadena de letras. Esta vez la cadena no sufrió re-arreglos una vez completada. La palabra espada flotaba entre nosotros. El joven la agarró y la palabra se dividió en muchas palabras pequeñas; todas leían espada. Las pequeñas palabras se entrecruzaron hasta formar una espada de doble filo.

        Nervioso comencé a retroceder hasta que me tropecé y cae en el piso duro. El joven me miro con una sonrisa de burla y levanto la espada. Reaccione cubriéndome con los brazos y cerrando los ojos. El hierro nunca corto mi piel. Cuando abrí mis ojos vi el joven que me miraba confundido. Llevo la espada contra mí, pero no me corto. Era como si la misma pasara a través de mi cuerpo sin hacer contacto con el mismo. Desesperado el joven experimento la consistencia de su arma, destrozando una mesa que estaba cerca de nosotros. Esta vez empuño la agarradera con ambas manos y llevo la espada hacia mí. Me cubrí con los brazos pero me obligue a dejar los ojos abiertos. Vi como la espada se acercaba, pero en vez de cortar mi piel paso a través de ella. Una vez completado el ataque la espada se rompió formando una sopa de letras en el piso. Sentí un dolor en el antebrazo derecho y cuando lo verifique noté que la palabra espada estaba tatuada en mi piel.

        El joven me miraba de una manera muy curiosa. Yo no sabía si correr o gritar. En fin, permanecí en el piso congelado. Yo mire al joven como si todo fuese una película y los eventos no tuvieran ninguna consecuencia. El joven se colocó su casco y una cascada de palabras llovió sobre su cuerpo formando la silueta de su armadura. Entre las palabras pude leer, dragón, armadura, hierro, tenebroso. Pero la palabras que más se repetían eran caballero y sombra. Todas estas palabras se unieron formando la armadura tenebrosa que vi de primera instancia. Entonces estaba delante de mí el caballero de las sombras, el rey que acababa de intentar matarme.

        Fue entonces cuando reaccioné. Me levanté rápido y trate de correr lo más rápido posible al otro lado de la habitación. Antes de que pudiera escapar el Caballero de las Sombras me agarró y me levantó. Me sentía como un enano al lado de su monstruosa estatura. Me di cuenta que su guante de hierro estaba raro. Tenía un brillo y un movimiento que no tenía el otro. Cuando me fije con más detalle noté que el mismo comenzaba a deshilarse, como le paso a la espada cuando entro en contacto conmigo. El Caballero se dio cuenta también y me lanzó con espantó. Al día de hoy no sé si fue calculado o no, pero salí disparado por una ventana y hacia el inmenso mar. Grité mientras caía sin saber que sería de mí.